Ánimo Vecino

¡Ánimo, vecino!

Microrrelato de nuestra compañera, Lucía Arranz.

Hace unos días salí como siempre a las 20 h para aplaudir. Pero, con el afán de animar o animar-me, cogí una nariz de payaso y un sombrero de copa azul que tenía por casa, para cantar y moverme al son de la canción de Resistiré que acompaña el momento en mi calle. En fin, los payasos cumplen esa función de animar, y yo ya empezaba a notar caras un poco apáticas en mis vecinos.

Mi madre se debió sentir molesta, tal vez ofendida, porque al terminar me dijo que no le parecía bien mostrar tanta alegría cuando había personas que estaban muriendo. Al día siguiente ya no utilicé la misma indumentaria para salir a aplaudir. Me mostré más comedida, más discreta. Casi no tenía ganas de aplaudir ni sonreir. Incluso me sentía confundida, sin saber muy bien si debía estar contenta o triste.

Mi madre, sin pretenderlo, tiró de mí para abajo. Pero, ¡qué narices!, yo tengo que tirar para arriba por mí, por mi madre y por todos vosotros.

Así que hoy he buscado materiales y he construido letras bien grandes. Vamos, vamos, deprisa que ya llegan las 20 h y hoy mis vecinos quiero que vuelvan a encontrar a su vecina bien animada, como días pasados.

He querido que me encuentren colocando el cartel. Sí, que me vean bien activa, que me vean al pie del cañón, fabricando letras o fabricando ilusión, llamadlo como queráis.

El cartel decía así: ¡A -N – I -M -O V –E- C -I –N- O -S!

He despertado en ellos sonrisas. Levantaban el pulgar para indicarme que había quedado guay; al fin y al cabo ellos tenían una perspectiva visual que yo no alcanzaba a ver.

Mamá, esta situación “encierra” las dos caras, la triste y la contenta, pero no te ofendas si para librar la batalla me pongo de armadura una nariz y de escudo un sombrero.

Yo respeto la muerte y amo la vida a un mismo tiempo.

Lucía

Imagen de: luciarranzpsicologa.wordpress.com

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