Algunas recomendaciones para madres y padres

Lo primero, es importante que relativicéis estas recomendaciones para ajustarlas a vuestras propias circunstancias, pues ninguno de nosotros podemos controlarlo todo. Por eso no debemos culpabilizarnos si no somos capaces de abordarlo todo o si perdemos la paciencia en momentos puntuales con nuestros hijos. Estas reacciones son totalmente normales y esperables, como también lo son las que tendrán nuestros hijos.

PADRES Y MADRES: CUÍDEMONOS

  • Si experimentamos sentimientos negativos (temor, inseguridad, sensación de estar superados…), no es aconsejable guardárnoslos. Compartamos lo que nos pasa con amigos, con nuestra pareja, con adultos de la familia y, si es necesario, recurramos a profesionales.  El Colegio de Psicólogos está preparando una red de ayuda profesional gratuita y en nuestra fundación estamos preparados para atenderos en el teléfono y el correo electrónico arriba indicados.
  • Dosifiquemosnuestras fuerzas para abordar lo mejor posible las contingencias del día a día: permitámonos periodos de tiempo dedicados exclusivamente a nosotros mismos en los que poder desconectar de todo para relajarnos (momentos para un baño, para leer, para hablar con nuestras amistades, para hacer ejercicio físico, actividades manuales…).
  • Es importante distinguir entre estar informados y sobreinformados: protejámonos de la “intoxicación” informativa de noticias dudosas, que sólo sirve para aumentar un estado de malestar del que debemos protegernos.

¿CÓMO AYUDAR A NUESTROS HIJOS?

  • Lo manifiesten o no de manera directa, nuestros hijos también son sensibles a los efectos de esta situación excepcional. Favorezcamos que apelen a nosotros sin reservas para preguntar sus dudas y contarnos sus miedos y preocupaciones. Conversemos de todo ello con calma y naturalidad, adaptando la información que le transmitamos a lo que por su edad pueden comprender, evitando  dramatismos, pero sin trivializar la situación.
  • A veces se mostrarán huraños, más irritables o susceptibles, sin ganas de hacer nada, poco comunicativos, con deseos de estar solos, en especial si son adolescentes. Si no se prolongan en el tiempo, no nos deben alarmar estas manifestaciones. No intentemos variarlas, démosles aire y respetemos ese espacio que nos están solicitando.
  • Aunque  tenemos que ser comprensivos , no es recomendable tampoco excedernos en las cesiones. “No todo vale” y los límites también ayudan. Con los adolescentes  es recomendable recurrir al diálogo antes que a la exigencia; con los pequeños en cambio sí debemos ser muy claros en lo que está permitido hacer o no hacer.
  •  Aunque mantengan resistencia, es conveniente que nos mantengamos firmes porque las normas ayudan, y más ahora que nunca, a que los niños organicen y manejen su mundo emocional al permitirles percibir una realidad predecible y, por tanto, reconocible y estable.

¿CÓMO ABORDAR EL APRENDIZAJE ESCOLAR?

De repente, además de padres, nos toca ser profesores. ¿Cómo debemos apoyar a nuestros hijos?

  • Es necesario medir nuestras fuerzas para no abrumarnos.  No nos exijamos lo imposible. Seamos conscientes de nuestra disponibilidad horaria y de nuestra resistencia real.
  • Organicemos horarios para las actividades escolares. Hagamos partícipes de esta decisión a nuestros hijos, ajustando sus pretensiones para evitar que el trabajo se prolongue a lo largo del día, lo cual podría llevarlos a dejarse dominar por la pereza. Es muy importante para su orden mental establecer unas rutinas.
  • Si advertimos que la cantidad de trabajos que les piden cumplir a nuestros hijos es excesiva o que, por nuestra parte, la atención que se precisa, y la paciencia que debemos desplegar es demasiada, quizá sea el momento de contactar con los tutores para solicitarles que intenten amoldarse a las posibilidades que esta especial coyuntura permite.

NIÑOS CON DIFICULTADES O DIFERENCIAS EN EL APRENDIZAJE

  • Esta solicitud a los tutores será especialmente necesaria en el caso de que nuestros hijos se enfrenten a algún Trastorno Específico del Aprendizaje. En estos casos, la reducción de deberes y el acortamiento de los tiempos de trabajo es especialmente importante, pues el exceso de actividades escolares puede llevarles a reaccionar con actitudes oposicionistas y resistencias muy firmes.
  • El beneficio de reducir la carga exigida será la adquisición de la noción “Empiezo y Acabo”, muy necesaria para que puedan sostener el esfuerzo y la motivación, al ver que hay un final claro para cada tarea que se les pide.
  • Si no obtuviéramos respuesta a nuestras peticiones de reducción de la carga de trabajo, posiblemente porque esta situación también ha desconcertado y desbordado a los profesores, apliquemos soluciones prácticas:

Repartámonos el trabajo entre ellos y nosotros, leámosles en voz alta textos o instrucciones para evitar que su energía mental disminuya, y alternemos  la ejecución de los diferentes ejercicios (“tú haces uno, y luego yo te ayudo a resolver el siguiente”).

Podríamos pensar que con este tipo de ayuda corremos el riesgo de acomodarlos a la falta de esfuerzo pero el objetivo es paradójicamente todo lo contrario. Además de atenuar una situación de por sí difícil para todos, lo que se intenta es que el esfuerzo real que hagan nuestros hijos sea lo más productivo posible y les permita sentirse bien consigo mismos.

Esperamos que estas recomendaciones os sean de ayuda.

Imagen de: cnnespanol.cnn.com

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