El trabajo online y nuestros alumnos: algunas lecciones aprendidas

Imagen tomada del diariodeleon.es

El confinamiento prolongado a consecuencia de la situación sanitaria actual sin duda está teniendo repercusiones a nivel individual y familiar. Éstas afectan a nivel escolar, emocional y social, en los hábitos diarios, como el sueño y la alimentación, y en el comportamiento, que en el caso de los niños puede llevarles a mostrar una mayor irritabilidad o incluso conductas más infantiles.

Como no podía ser de otra manera, en la Fundación Judy Sharp seguimos acompañando a nuestros alumnos y a sus familias en esta situación tan excepcional que todos estamos viviendo. Aunque la gran mayoría de los niños y adolescentes con los que trabajamos se están adaptando de manera sorprendente a estas circunstancias, es fundamental mantener un contacto permanente con ellos y dar continuidad al trabajo que se viene realizando.

Nuestros alumnos se sienten acogidos en la Fundación y por los distintos profesionales que forman parte de ella. Por ello, uno de los pilares fundamentales para el trabajo online es seguir dándoles un espacio donde puedan expresar sus emociones y compartir cómo están gestionando tanto la situación propia del COVID-19 como todas las complicaciones asociadas a la crisis sanitaria. Además, por supuesto, de seguir acompañándolos a nivel escolar y en todo lo relacionado con sus dificultades de aprendizaje.

El trabajo online nos permite acompañar a cada uno de nuestros alumnos en la tarea escolar, aclarar sus dudas y que no pierdan el ritmo del colegio. Además, continuamos trabajando en las dificultades específicas del aprendizaje con tareas específicas de atención, velocidad de procesamiento, memoria, lenguaje, razonamiento o funciones ejecutivas, entre otras.

Y, por supuesto, aunque el trabajo se realice online, es necesario adaptarse a la situación personal de cada niño y a sus características, del mismo modo que lo hacíamos —y volveremos a hacer pronto— de forma presencial. El modo de trabajo es muy diferente dependiendo de la edad y de las dificultades que tenga cada alumno: con los pequeños, sesiones más cortas que nos permiten mantener la motivación hacia el aprendizaje y continuar con el vínculo; con los niños de primaria —a partir de 4º, cuando tienen más contenido escolar— y con los chicos de secundaria, atendiendo su demanda de una mayor atención a la organización y planificación de las actividades, al trabajo específico de contenidos y a las técnicas de estudio.

Algunos de los niños siguen la jornadas escolar online, lo que implica tiempos de trabajo prolongados frente a la pantalla. Otros, en cambio, reciben la tarea para hacer en casa. Para todos ellos, trabajar con las nuevas tecnologías puede resultar motivante. Facilitar el espacio ( lugar) que los niños necesitan para trabajar de manera individual con nosotros permite mantener un espacio terapéutico donde atender sus necesidades emocionales, escolares, familiares, sociales o de estrés por la incertidumbre.

Como todos hemos aprendido durante este tiempo, el contexto familiar influye en la eficacia de las sesiones de apoyo. Muchos padres tienen que compaginar sus responsabilidades laborales con los deberes de sus hijos, lo que supone una sobrecarga de las exigencias a lo largo del día. Mantener una rutina diaria y una distribución de las tareas escolares y los descansos entre ellas sin duda facilita el buen funcionamiento familiar y escolar.

Y no olvidemos que, a pesar del desafío que supone, este periodo también puede ser una oportunidad para hacer aquellas cosas a las que habitualmente no les dedicamos tiempo, como compartir nuestros intereses, nuestros hobbies y aficiones, realizar actividades deportivas conjuntamente y jugar o cocinar en familia.

Marta Muñoz

Rosa Zafra

Miembros del equipo de psicólogos de la Fundación Judy Sharp

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